
La primera vez que pude ver imágenes de la ciudad de Barcelona fue durante las Olimpiadas de 1992, me encantó ver a todas las delegaciones de atletas hacer su entrada triunfal en medio de la alegría de los espectadores que disfrutaban de este mágico momento.
Lejos estaba de pensar que 14 años después llegaría a esta hermosa ciudad, la verdad es muy seductora, sentí una sensación sobrecogedora al pisar su suelo por primera vez, su clima frío es una invitación al visitante.
La Ciudad de Barcelona es la segunda de mayor importancia en España y la décima en toda la Unió Europea. Tiene muchos contrastes, por un lado los coloniales edificios medievales celosamente conservados y por el otro, modernos edificios comerciales que demuestran su pujanza económica.
Es una ciudad cosmopolita en donde se entrelazan culturas de diversas regiones del mundo, aquí es común ver en las Ramblas (paseo principal de la ciudad) a hindúes, judíos, negros y latinoamericanos, todos han llegado en busca de su sueño Europeo.
Se trata de una ciudad en donde nadie se mete con nadie, es decir, que los nativos de Barcelona están tan ocupados atendiendo sus problemas que no tienen tiempo de ocuparse por los que llegan, pero aún así es gente cálida y muy colaboradora a la hora de dar información.
Hay muchas áreas verdes en buen estado, combinados armoniosamente con las edificaciones lo que le da a la ciudad un aire de orden y limpieza.
Sin lugar a dudas, estar en Barcelona es como estar en casa, su gente y su diversidad de culturas extienden la mano amiga a todos los que llegamos a contemplarla.